lunes, 30 de noviembre de 2020

¡SERVIDORES DE MI PARROQUIA...SAN LUCAS!

 ¡Al cielo… con zapato y todo!

Servicio es actitud para ayudar, nos saca del confort y de la autosatisfacción. Servir es donarse en la acción, es sacar lo mejor de nosotros mismos y enriquecernos con los demás.  

Hoy, servir para muchos significa “interés, conveniencia o servilismo”. Luego, servir,  no es una actividad que se derroche en demasía. 

Servir es estar pendientes de las necesidades ajenas: muchas veces no caemos en la cuenta que servir, nos hace humildes. No todos entienden…¡cómo es posible entregar trabajo, fatiga, dolores, tiempo… en favor del otro!. 

¿Por qué hay personas al servicio de muchos que ni siquiera conocen? ¿Por qué renuncian al descanso, a estar más tiempo en casa, incluso, a exponerse a agrias críticas, por parte, incluso, de propios beneficiados? 

Respuestas a estas cuestiones, habrán tantas. Creo que quienes se ponen al servicio de los demás, se sienten mejor siendo útiles a quienes necesitan, porque dan pleno sentido a su vida, siendo el primer efecto de esta acción, la alegría interna que sienten al servir. 

La posmodernidad nos hace vivir estresados y cerrado en nuestro taper-mundito. No vemos más allá de nuestras narices y deseos. No vemos lo que pasa en nuestro entorno o, no queremos verlo. 

El arrogante no se pone en el "zapato" del otro. Siente temor y repugnancia-“jeguarú” hacia el pobre. ¡Lejos estamos de Mounier y madre Teresa! que dijo: “El que no vive para servir, no sirve para vivir”. 

La puerta de la felicidad se abre hacia fuera. Cuando más se quiere abrir hacia adentro, más se cierra. (Víctor Frankl, sobreviviente de campos de concentración nazis) 

Si en vez de centrarnos solo en mi “yo”, aprendemos a ponernos en la piel del otro, seríamos modernos samaritanos. Caminaremos los pasos de Jesús, quien nunca perdió una ocasión de servir a los demás. 

No olvidemos que la actitud de servicio es hacia amigos y enemigos, siendo a éstos últimos, más costoso, por lo que el amor hecho servicio, se hace más meritorio.

Mi parroquia -no exagero-, despertó en muchos la necesidad de ser útiles, de ocuparse y contener al prójimo (con alimentos, vestimenta, ayuda psicológica…), aun en esta difícil hora de penas y dolores, para todos, pero ahí están los servidores a quienes vemos…¡de mañana, tarde y noche! 

Así vamos caminando, “jahá hese hina”, entendiendo que en el sentimiento de servir, nos liberamos para ayudar, consolar y animar al otro, aunque sea desconocido. Y nos enseña a desprendernos de nuestros gustos, disminuyendo nuestras necesidades. 

Así que, todas las cosas que quieren que los hombres hagan con ustedes, así también hagan ustedes con ellos.” (Mt, 7:12) El que ama, hace vida su caridad, es decir, hace posible las obras del corazón. 

 El conocimiento de Dios sin el de nuestra miseria produce orgullo. El conocimiento de nuestra miseria sin el conocimiento de Dios produce desesperación” (Blaise Pascal). 

Así, los servidores no dicen: Cuenten conmigo mientras no afecte mi bolsillo”. San Lucas, médico de cuerpo y almas…ruega por nosotros…

Obs: Dígase de paso que las características señaladas, no es monopolio exclusivo de mi parroquia. 

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