jueves, 16 de julio de 2015

LOS ÍDOLOS Y LA MODA

¿FRUSTRACIÓN DEL DESARROLLO PERSONAL?

Las ciudades no son sólo jungla de asfalto y de piedras – dice Antonio Cruz en “El hombre posmoderno”-, también son selvas burocráticas en la que la rivalidad de todos contra todos deviene del modo de vida habitual, pues habitamos una sociedad donde pareciera que, todos somos “sospechosos de todo”.

De esta manera, las relaciones humanas se transforman en relaciones de posesión y dominio. El chantaje se utiliza como moneda de cambio. Lo importante es conseguir ventaja, aplausos o cuando menos, admiración o envidia de los demás. El espíritu solidario y fraterno no ha despertado de su larga siesta. Este mundo de desencanto, en consecuencia, “obliga” al terrícola a correr a toda velocidad al “regazo de la moda”.

Así nace la veneración a personas famosas, sin importar mínimamente el buen o mal “olor” del vicio o virtud de tal celebridad. Lo importante es la imagen y ésta, hace “parir” la masa de apasionados “fans” doblegándose ante el ídolo; masa aborregada y sudorosa que “aúlla” ante cualquier dicho o gesto del famoso en la tarima; el sujeto vacío cultiva sueños de fugaz gloria, constituyendo, tal vez, una especie de catarsis, gritando y gimiendo toda o parte de su desgracia.

Es el culto a la popularidad y a la apariencia - no siempre al buen gusto, a la decencia ni a lo sano. Luego, ametrallados por los medios de información, miles de jóvenes “burbujas”, con familias cada vez más descuartizadas y sin rumbo, aprenden a identificarse con los ídolos de turno,  con quienes al parecer, encuentran un vínculo “socio-afectivo” que les brinda cierto estatus, de las que carecen en su propio ambiente familiar y social. ¡Pero, los ídolos se derrumban porque tienen pies de barro!.

Así la vida de muchos, es un constante arrastrarse ante ídolos para copiar su forma de vestir, hablar y hacer. Ahí lo tenemos a jugadores de futbol que mutilan sus cuerpos con horribles tatuajes, y corte de pelo compitiendo en desagrado visual con el puerco espín. Verdadera transgresión al buen gusto y a la decencia. Pero, dirán.....es ¡cuestión de gusto…es la moda!

Un ejemplo claro nos pinta el Dr. Antonio Cruz p. 80 - El hombre posmoderno: “Ahí lo tenemos al venerable difunto Michael Jackson (cuya conciencia no juzgo, pero sí señalo el hecho), uno de los más famosos travestidos, pues ha sido cautivo de sus preferencias eróticas, la moda, el ritmo, las formas que lo llevó a convertirse en un ser mutante biológico. ¿Qué fue del encanto desfigurado, frustrado y frankensteniano Michael Jackson?

Se ha hecho rehacer la cara, desrizar el pelo, aclarar la piel, se ha reconstruido minuciosamente hasta convertirse en un famoso niño-prótesis, en un embrión de todas las formas soñadas de mutación que nos liberaría de la raza y del sexo. ¿Acaso este famoso como querido artista no es el ejemplo de la desdicha y el fracaso terrenal?, y cuántas personas quieren ser como él, a pesar de su desdicha?

Así las cosas, las personas ya no se definen por lo que “son”, sino por lo que aparentan “ser”. Preferimos ser copias, antes que originales. Al parecer, ya no amamos nuestro cuerpo como es, no nos queremos como somos, preferimos ser lo que no somos, y así andamos de este taller en otro, tratando de “reparar-tunear” la cara, la nariz, las colas y lolas, y demás etcéteras.

El reino de la apariencia, de la estética y del cuerpo perfecto - del Vyrore-í - nos mantendrá eternamente como mendigos de esta moderna esclavitud, a menos que, urgentemente nos sacudamos de su tiranía. 

Somos importantes a los ojos de nuestro Creador y ello, sólo ello importa: Lo demás es viruta. Abogo porque nuestra sociedad retome el sendero del desarrollo personal, para desinfectarnos del virus de la moda. Somos seres transbiológicos, es decir, superamos la materia, por consiguiente, no estamos condenados a convertirnos sólo en alimentos de gusanos, al momento de vestir el último traje de madera. 

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