viernes, 15 de mayo de 2015

¿CUÁNTO VALE LA VIDA HUMANA HOY? (I)

¿ NADA...CASI NADA?

El precepto moral del no matar, nunca puede ser transgredido por nadie, debido al inviolable derecho a la vida, bien primero de toda persona. ¿Quién se cree cualquiera para quitar la vida a alguien que está llamado a la vida eterna con Dios? Por P. Antonio Rivero L.C. Fuente - Catholic.net. 

¿Por qué cuesta tanto entender que el valor de la vida humana radica en que cada ser nacido de mujer, es  imagen y semejanza de Dios, y por tanto, NADIE tiene el derecho  de quitarnos la vida, sino sólo Dios, que es el Dueño de nuestra vida?. La vida del hombre es tan valiosa a los ojos de Dios, tanto que Cristo con su inmolación, nos rescató de la muerte. Con razón San Jerónimo dijo que “esta vida es un estadio para los mortales: aquí competimos para ser coronados en otro lugar”. Concuerdo plenamente con  P. Antonio Rivero cuando dice:

(a) Se mide el valor del hombre desde un punto de vista industrial o comercial. Así la persona humana es cotizada por su eficacia, y se considera al hombre más por el tener que por el ser. Entonces, salta la concepción materialista de la vida: vales por lo que produces y tienes, y no por lo que eres.

Es decir, si eres minusválido, no sirves, se te puede matar; porque tuviste un accidente y quedaste hemipléjico, no sirves se te puede matar; ya estás anciano y sufres mucho, no sirvesse te puede aplicar la eutanasia. Para mí, es como el "síndrome de Hitler", ¡muerte al inútil!. Total, el eufemismo “muerte digna o eutanasia”, está a disposición para narcotizar la conciencia.

(b) Otro problema nace a la hora de considerar la vida de los demás frente a los propios intereses. Así, por ejemplo, se prefiere recurrir al aborto antes que a la promoción de un recto uso de la sexualidad. Se descubre por estudios cierta  deficiencia mental o corporal, no sirves
se te puede matar ya desde el seno de tu madre. Se  prefiere recurrir a grandes campañas contra la natalidad antes que a planes eficaces de desarrollo. A mi juicio, estamos ante el “síndrome de Herodes”. Con otras palabras: Eliminar niños.

(c)  Nada digamos de brutales asesinatos cometidos diariamente que conmociona a la sociedad paraguaya; que aún no se había recuperado de noticia de atroz muerte de alguien, y ya aparecen otras, a manos de motoasaltantes, ante el asedio a asaltantes y bandas de criminales que dominan el país.

¿Qué clase de mundo es éste que puede mandar máquinas a Marte y no hace nada para detener el asesinato de un ser humano?.... se pregunta José Saramago. El que levanta la mano contra la vida humana ataca la propiedad de Dios. El que mata a otro ser humano, queda mucho más muerto, mucho más podrido que el que es asesinado.

El Paraguay y el mundo entero, debe rechazar la filosofía de reducir la vida a lo que decía el ateo francés Jean Paul Sartre en su obra
La Náusea: Comer, dormir; dormir, comer. Existir lentamente, dulcemente, como aquellos árboles, como una botella de agua, como el andén rojo del tranvía

El Catecismo de la Iglesia nos recuerda a propósito: (2321).  La prohibición de causar la muerte no suprime el derecho de impedir que un injusto agresor cause daño. La legítima defensa es un deber grave para quien es responsable de la vida de otro o del bien común.

(2322) Desde su concepción, el niño tiene el derecho a la vida. El aborto directo, es decir, buscado como un fin o como un medio, es una práctica infame (consulta el concilio Vaticano II, Constitución Gaudium et Spes, 27, 3), gravemente contraria a la ley moral. La Iglesia sanciona con pena canónica de excomunión este delito contra la vida

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