jueves, 9 de septiembre de 2010

DECÁLOGO PARA FRACASAR CON "ÉXITO" EN EL MATRIMONIO


Matrimonios

Se acercan los novios al Altar del templo. Todos los presentes pensamos ilusionados que será la pareja más feliz del mundo, pues irradian amor y felicidad. Intercambian atenciones, afectos y delicados como tiernos besos que preludian unión "forever". Ella prometió que le será fiel hasta la muerte, y él; que le amará hasta el día del juicio final.
Durante los tres primeros meses fue todo a pedir de boca, es decir, maravilloso. Pasado ese tiempo de oro y por razones varias, las cosas comenzaron a cambiar. Ella ya no encontraba en él al príncipe azul de sus sueños, mientras que para él, ella ya no era la más tierna y hermosa. Antes de completar un año, pasaron a engrosar las estadísticas de los millones de matrimonios fracasados.
A continuación, pautas a seguir para hacerse socio del "grupo fracasador": No es una lista larga, pero ayudará a lograr con "éxito" el fracaso de su matrimonio:
1. Nunca diga a su pareja "te deseo buen día" o, "que tengas un reparador descanso" Tampoco utilice anticuadas palabras como: "Gracias", "Por favor", "Perdóname"....
2. Hable lo menos posible. Comuníquese con su cónyuge lo estrictamente necesario. Su pareja ya sabe luego lo que usted necesita, cree y piensa. Convierta su casa en un lugar de "adivinanzas"
3. Sea una persona orgullosa. No ceda ni "un milímetro", porque demostraría usted ser débil, y entonces, podrían "abusar de su bondad" Que su pareja sepa desde un principio que usted es quien manda. Los otros sólo, cumplen. Convierta su casa en una "comisaría".
4. Diviértase sólo/a. No pierda su individualidad. Usted no se casó para ser esclavo/a de nadie. Salga con los amigos, con sus compañeros de trabajo o estudios, pero nunca con su pareja. Convierta su casa en un confortable "hotel".
5. No se anime a vivir sólo son su familia. Es bueno compartir su casa con otros; parientes y amigos. Puede convidar a los padres. Si esto no es posible, no se preocupe; recuerde que siempre algún "prójimo" necesitará un lugar para vivir. Convierta su casa en un lugar de refugio.
6. Nunca estén de acuerdo en algo. Cuando el hijo pida algo que a usted no le agrada, desautorice a su pareja frente al niño. Esto ayudará a que su hijo pronto se aproveche de las debilidades de sus padres y empezará a chantajear. Así la unidad de la pareja se rompe un poco más cada día y el caos está a la vista.
7. No planee nada con su pareja en materia de dinero. Cada uno puede gastar a gusto "su dinero". Si ambos trabajan, es lógico que cada quien gaste como quiera. En caso de que sólo trabaje él, la esposa también lo hace todos los días y como "burra", por consiguiente, tiene todo el derecho de gastar sin necesidad de "rendir cuentas". El dinero que cada vez rinde menos es un factor importante para el fracaso. Recuerde aquel viejo dicho: "Cuando falta la plata, el amor sale huyendo por la ventana"
8. Que toda responsabilidad asuma su pareja. La compra del supermercado, la limpieza de la casa, el cuidado de los hijos, el lavado de cubiertos, el aseo de la mascota, y demás responsabilidades propias de la casa. Hágase del "ñembotavy", total su cónyuge es "masiao calidá loo".
9. No diga frases como: "Te quiero"; "!Que bien te encuentras!"; "!Lo hiciste muy bien, te felicito!". Eso ya lo dijo tantas veces antes del matrimonio; para qué pió vamos repetir lo que ya "saemo loo"
10. Sea lo más ególatra posible. Recuerde que el egoísmo se opone al amor. Egoísmo es pensar solo en uno mismo, poniendo el "yo" en primer lugar y todos, por tanto, a mi servicio. Mi voluntad vale más. ¡Se hace lo que yo digo y punto!
En consecuencia, si usted advierte que el decálogo aludido sólo le produce angustia, dolor y amargura, una existencia enanizada y sin sentido, entonces no queda otra alternativa más que aplicar exactamente al revés este perverso decálogo. Dios estará apoyándolo, pues sabemos que hemos sido creados por amor, para amar y amando, llegar a la beatitud, es decir, a la plena felicidad. Así los cristianos entendemos el Sacramento del Matrimonio, piedra angular sobre la que debe sostenerse la familia. De la solidez del matrimonio depende la solidez de la familia y, de la solidez de la vida familiar, depende el porvenir de la humanidad.
Las virtudes señaladas como fundamento del matrimonio son efectivamente el amor, la tolerancia, la constancia, la fidelidad, el espíritu de sacrificio, la generosidad, el apoyo mutuo. Amar significa portar, soportar y comportar al primer "próximo" que es el cónyuge.
Así las cosas, el matrimonio no será el sepulcro del amor, sino de la pasión sin razón. Alguien ya lo dijo: "Si Dios no pasa por la aduana de la mente, no tiene visa de entrada en el territorio del interior humano y menos en la familia"
Inspirado en un escrito del Lic. Daniel Vera, hace más de diez años, escribe con sana convicción este artículo, un servidor de ustedes, que transita más de treinta y un años por las avenidas de un complacido matrimonio, abrigando la esperanza de que sólo la muerte pondrá fin a este desafío.
Amén.

MIÉRCOLES|30|SETIEMBRE|2.009

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