viernes, 22 de enero de 2021

¡TUPÃ ÑANDEJÁRA!.. DIOS...¿Por qué sufrimos?


Estas preguntas son recurrentes: ¿Por qué sufrimos? Qué sentido tiene sufrir? ¿Tiene esta pregunta algún sentido? Dice el filósofo Robert Spaemann: el sufrimiento es aquello contra lo cual yo, al menos de momento, nada puedo hacer. Y agrega: 

Todos sufrimos ocasiones enojosas: los esfuerzos humanos no bastan, y ocurre lo que no queremos. El “sentido del sufrimiento” es igual a: “sentido de lo nadie puede querer para sí mismo”. 

No hay límites exactos entre sufrir y no sufrir; porque al hombre -como dijo Hobbes: el hambre futuro ya le convierte hoy en un hambriento. Tenemos miedo del sufrimiento, y ya ese mismo miedo es sufrimiento. 

Dolor físico, malestar, sensación de enojo, no son desde el principio igual al sufrimiento. No todo es sufrimiento. Por ejemplo: 

Si estoy hambriento, procuro comida. Pero, mi agudo hambre no es sufrimiento, si sé que, dentro de media hora comeré. Este mismo caso será gran sufrimiento para el que nada tiene que comer hoy, ni mañana. Igual sucede con el dolor u otros problemas. 

“Si no está en tus manos cambiar un estado que te produce dolor, siempre podrás elegir la actitud con la que afrontes ese sufrimiento”, dice Viktor Frankl, sobreviviente del holocausto, siquiatra y autor de la obra “El hombre en busca de sentido”.  

Frankl, murió en 1997 a los 92 años de edad. Convirtió el sufrimiento en enseñanza, sacando provecho de los años más ingratos de su existencia. 

Al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas, la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias para decidir su propio camino. 

Es esta libertad espiritual, que no se nos puede arrebatar, lo que hace que la vida tenga sentido y propósito, es otra de sus frases que ya son su legado a la humanidad. 

Entre 1942 y 1945, Frankl estuvo en 4 campos de concentración, incluyendo Auschwitz. Sufrió torturas inimaginables. Pero, logró sobrevivir; no así su mujer, sus padres, hermano ni su cuñada. También perdió a amigos y colegas. 

Sin embargo, Frankl logró mutar el sufrimiento y la muerte en pensamientos positivos. Muchas enseñanzas forman parte de su libro “El hombre en busca de sentido, aterrador relato de su estadía en los campos de concentración. 

"El valor no está en el sufrir, sino en la actitud que afrontes frente al sufrimiento". Durante todos esos años de dolores, sintió en su propio ser lo que significaba una existencia desnuda, absolutamente desprovista de todo, salvo de la existencia misma. 

Él, que perdió todo, que padeció hambre, frío y brutalidades, que tantas veces estuvo a punto de ser ejecutado, reconoció que la vida, pese a todo, era digna de ser vivida y que la libertad interior y la dignidad humana son indestructibles. 

Frankl razona con palabras de admirable esperanza, sobre el talento humano para superar problemas y descubrir una verdad profunda que orienta y da sentido a la vida.

Divulga que, “la preocupación primera del hombre no es gozar del placer o evitar el dolor, sino buscarle un sentido a la vida”. Bien entendido, no es ni por asomo…masoquismo. 

En tiempos de pandemia, es difícil dar sentido al sufrimiento, pero posible, porque en este caso, el sufrimiento es inevitable. Entonces, el valor no está en el sufrimiento, sino en la actitud frente al sufrimiento”. 

Todo humano tiene aptitud para superar estados traumáticos y salir fortalecidos de ellas”…si quiere y persevera. Lo demostraron Frankl y tantos más…aquí y allá.

domingo, 17 de enero de 2021

¡HABLA SEÑOR!...que tu siervo escucha...

 El Señor llama a Samuel

El joven Samuel servía al Señor bajo las órdenes de Elí. En aquella época era muy raro que el Señor comunicara un mensaje; no era frecuente que alguien tuviera una visión. 

Pero un día Elí, ya casi ciego, estaba durmiendo en su habitación. Samuel dormía en el templo, donde se encontraba el arca de Dios. Entonces el Señor lo llamó:

**¡Samuel! 

*¡Aquí estoy! -contestó él. Luego corrió adonde estaba Elí, y le dijo:

Aquí estoy; ¿qué quería? 

Yo no te llamé -contestó Elí-. Vuelve a acostarte.

Samuel fue y se acostó. Pero el Señor llamó otra vez: ¡Samuel! 

Samuel se levantó y fue junto a Elí, diciendo: Aquí estoy...

Yo no te llamé hijo mío. Vuelve a acostarte, dijo Elí. 

Samuel no conocía al Señor todavía. Por tercera vez llamó el Señor a Samuel, y éste fue a decirle a Elí:

Aquí estoy; ¿qué desea? Entonces, Elí, supo que era el Señor quien llamaba al joven, y dijo: 

Ve a acostarte; y si el Señor te llama, responde: “Habla, que tu siervo escucha

Samuel se acostó. Luego, el Señor lo llamó igual que antes:

¡Samuel! ¡Samuel! ....y contestó Samuel: .¡Habla, que tu siervo escucha!

Explicación: La lectura relata la vocación profética de Samuel, el niño que la madre consagró a Dios como prenda por concederle el don de la maternidad. Pero no basta, para ser un profeta u hombre de Dios, que nuestros padres nos destinen a ello. 

Hace falta una “llamada”, y la respuesta personal a la palabra de Dios. Samuel, que sería un profeta que conduciría al pueblo, vivía con el sacerdote Elí, en el santuario donde estaba el arca de la Alianza. 

Los hijos de Elí, no heredaron su carisma; Samuel es llamado por Dios para ser su profeta; es que el ser profeta no se hereda, ni es algo que se aprenda, sino que hay de descubrirla. Samuel oye la voz de Dios. Es una experiencia fascinante que no le deja dormir. 

Cree que es Elí quien le llama, y éste se da cuenta que es Yahvé quien llama. El maestro enseña a decir al discípulo: «Habla, Señor, que tu siervo escucha». Escuchar la voz de Dios en la vida personal es un reto, que no todos saben afrontar. 

Elí, sacerdote-profeta, tiene experiencia de Dios y comunica a quien está disponible. La vocación se descubre de muchas formas: a veces buscando y otras, sin saber por qué. 

Es evidente que estamos ante una experiencia religiosa extraordinaria y respetable. 

Debemos ser capaces de escuchar a Dios, si queremos que guíe nuestra vida personal y la de quienes nos rodean. No habrá vocación si no escuchamos a Dios…Porque todos somos llamados por ÉL.

Es tarea de cada uno descubrir el... ¿PARA QUÉ?.  

sábado, 16 de enero de 2021

AUNQUE SEAS ATEO, ¡ERES MI HERMANO!

 
Soy ateo, gracias a Dios”, decía Luis Buñuel, y gritaría su dicho ante eso que llaman Dios. 

Si alguno dice: Yo amo a Dios, y odia a su hermano, es un mentiroso. Pues, si uno no ama a su hermano, a quien ve, tampoco puede amar a Dios, a quien no ve (1ª Juan 4, 20) 

El hijo más amado. Cierto día un célebre periodista obtuvo una entrevista con Dios Padre: Lo primero que le llamó la atención es lo joven que era el Creador. De Viejito con barbas como el periodista lo imaginó, Dios no tenía nada. Era la plenitud juvenil.

Durante el diálogo, el periodista preguntó. "Señor, ¿a qué seres humanos quieres más?"

Dios sonrió y le guiñó un ojo a su Hijo Jesús que estaba sentado justo a su derecha. Padre e Hijo se veían iguales. Miró al periodista y le dijo: "A ver si adivinas".

El periodista le contestó: "Pues... Imagino que a las personas que entregan su vida al servicio de los demás, como la Madre Teresa o san Maximiliano Kolbe…

"Sí, sí los quiero mucho. Pero no son a quienes quiero más".

El periodista fue nombrando todas las personas que se dedican al servicio de Dios en sus hermanos. Y empezó con los que buscan a Dios en la oración.

"Ya sé, Señor: las monjas y los sacerdotes".

"También, también los quiero, pero no son a quienes quiero más".

"Ya sé, los niños inocentes, los humildes que creen en Ti".

-"Sí los quiero, pero no son los que quiero más".

-"Pues ya no queda nadie, Señor". 

-"Sí quedan", respondió: "Los que dicen que yo no existo... ¡pobres hijos míos! Los que me insultan renegando contra Mí. Los que quebrantan mis leyes y dicen que tienen el poder de cambiarlas…“Los impíos y pecadores empedernidos. Plenamente, son los hijos a los que quiero más"

Ateos, no puede ser!. Señor, me estás tomando el pelo. ¿Cómo vas a amar tu negación?"

"No. No amo su ateísmo. Los amo a ellos porque están ciegos y no me ven. Yo los cuido sin que se den cuenta y me alegra mucho cuando alguno de ellos me descubre a su lado. Si tuvieses un hijo ciego. ¿No lo amarías igual? Ellos son mis hijos aunque estén ciegos".

"Sin embargo, Señor", prosiguió el periodista, "Me dijeron que los ateos irán al infierno. Serán tus hijos más queridos, pero Tú los mandas al infierno". 

Dios, sonriente, contestó: "Yo a nadie mando al infierno. Eso no es cierto. Al infierno va quien lo elige con su vida. Yo los hice libres".

El periodista lo miraba incrédulo y le dijo: "Ya, ya, ¿Pero los ateos van o no van al cielo? 

"Bueno. Tengo mis trucos. A veces les doy unos fogonazos de gracia tan fuertes que no les queda más remedio que ceder ante mi gracia. Otras veces mi Hijo es el que interviene.

Como ha hecho unos arreglos en sus 'papeles' y como Él ha comprado un pedazo de cielo para cada ser humano pues todo queda arreglado".

"¿Qué papeles, Señor?"

"Cuando uno es bueno pero no reconoce mi existencia...Para Mi lo vital es la Verdad. Si un hombre se consagra a su búsqueda, yo lo premio. Como si me buscase a mí. Porque Yo soy la Verdad. Lo mismo con el que busca la belleza".

En esto, Jesús sonrió a su Padre y le dijo: "Abbá, la Verdad soy Yo, y Yo, Tu Hijo". De la Nube que cubría el Trono celestial salió una Voz que era la misma voz del Hijo y del Padre que dijo "Y Yo". Los Tres somos la misma cosa, Dios.

"Has visto a mi familia", dijo el Padre y prosiguió "Si un hombre busca la Verdad, me está buscando a Mí, lo mismo si busca la Justicia".

"¿Y qué pasa Señor si cree en Ti, pero maltrata a los demás y no cumple tus leyes?

"También deseo sanarlo. Son los hijos que más quiero. No se cree en Mí ni se me adora, sólo por rezar ante un altar o por seguir ritos de una religión. Eso a veces es una idolatría. Muchos me convirtieron en un ídolo. Quien no ama a su hermano, no me ama a Mi". 

El periodista pidió la bendición y dejó el Cielo, mejor dicho, despertó de su sueño. (Fuente Aciprensa)

viernes, 15 de enero de 2021

NOMOFOBIA

 Miedo incontrolable a vivir sin celular

 
Explican así: Nomofobia es nueva palabra que nace del inglés nomophobia, abreviatura de no-mobile-phone-phobia, que significa: fobia de quedarse sin teléfono móvil”. 

Al despertarnos, al viajar, desayunar, almorzar o antes de dormir, ¿podemos vivir sin los smartphones?. Parecen haberse convertido en una extensión más de nuestro cuerpo, y no tenerlos con nosotros, nos lleva a un estado de nervios. 

La inseguridad personal es el factor más común que causa nomofobia, afirma la Dra. Paola Escobar, Especialista en Psiquiatría y Salud Mental”. 

Es crucial conocer los síntomas de la nomofobia: Palpitaciones, sensación de ahogo, angustia, alteración del sueño, revisar el teléfono incontables veces, malas relaciones interpersonales y falta de atención a lo que ocurre a su alrededor. 

La persona no se da cuenta de que padece nomofobia. El celular se convirtió en un aparato  indispensable en el diario vivir. Crea dependencia de las redes sociales… 

La adicción se da más en adolescentes, por tener necesidad de ser aceptados dentro del grupo. Pero, es más común en el sexo femenino, pues la estructura cerebral hace que las mujeres tengan más facilidad para comunicar, más necesidad afectiva que los varones. 

De tener más de 3 síntomas indicados, quizá debas acudir al especialista de salud mental. 

¿Por qué nos encadenamos al móvil?. Suena un zumbido, se enciende la luz y aparece una nueva notificación en la pantalla, ¿será un email de trabajo o quizás uno de mis diez grupos de whatsapp? 

Si en el momento no puedo chequearlo, me pongo histérico. Aunque los mensajes sean intrascendente, el apetito de ver se torna incesante y compulsiva. Pero, ¿por qué sucede esto, de dónde nace esta obsesión? ¡Es para meditarlo! 

La Dra. Dominica Díez Marcet, hace unas preguntas útiles: ¿Quiero estar disponible para otras personas? Y los demás, ¿tienen que estar disponibles siempre? 

¿Cómo me siento cuando estoy con alguien que está chateando continuamente? ¿El móvil me saca tiempo para hacer otras cosas? ¿Con qué frecuencia miro el móvil? ¿Qué puedo hacer para cuidar más de mí mismo, en vez de mirarlo sin parar? 

¿En qué situaciones cotidianas debo dejar el teléfono: en las comidas, cuando estoy con los hijos, la familia, los amigos?. Por otro lado, ¿en qué momento, sí, usar?. La experta da algunos consejos para que no derive en un problema real: 

No disponer del móvil en las comidas o encuentros, para facilitar la comunicación.Transmitir el concepto de privacidad y hacer reflexionar sobre el uso incesante de la cámara. 

Fijar una hora máxima de uso. Cargarlo fuera de la habitación. Usar reloj despertador, no el móvil. Desconectar el WI-FI de noche, para evitar la exposición a campos electromagnéticos. 

En general, no proporcionar un móvil a un niño menor de 12 años. Durante los primeros años es mejor que sólo tenga conexión a Internet si hay WI-FI. 

Conclusión: Nomofobia es miedo irracional a no tener el teléfono, a no estar conectados al mundo. La mayoría justifica su adicción por miedo a sentirse solos o aislados, mientras otros los achacan a las  necesidades laborales. 

Así las cosas... cada quien hace lo que le venga en gana, es libre, incluso de esclavizarse. Luego, ¿Es posible vivir sin su majestad… el Celu

jueves, 14 de enero de 2021

HERODES: ¡Curiosidad de ver a Jesús!

 

En aquel tiempo, el rey Herodes se enteró de todos los prodigios que Jesús hacía y no sabía a qué atenerse, porque unos decían que Juan había resucitado; otros, que había regresado Elías, y otros, que había vuelto a la vida uno de los antiguos profetas. 

Herodes decía: “A Juan lo mandé decapitar. ¿Quién será, pues, éste del que oigo cosas semejantes? Y tenía curiosidad de ver a Jesús(Lc. 9,7-9) El evangelio narra cómo Herodes estaba interesado en conocer a Jesús. 

Herodes “oyó” el anuncio de los hechos de  Jesús anunciado por los discípulos; entonces, buscaba “ver” a Jesús y se preguntaba: ¿Quién será, éste del que oigo semejantes cosas? 

Sin embargo, se nota que el interés de Herodes por Jesús, responde a una curiosidad.

Así, su pregunta, ¿Quién es éste?, es el principio del interrogatorio que Jesús mismo está a punto de hacerles a sus discípulos y que llevará a Pedro a hacer su confesión de fe.  

Herodes el Grande", fue rey de Judea que gobernó el territorio con la aprobación romana. La Biblia describe a Herodes como un monstruo que intentó matar al niño Jesús y, cuando no pudo encontrarlo, mató a todos los bebés en Belén. 

Los historiadores le consideran uno de los personajes más despreciables de la historia. Fue un rey brutal, caprichoso, paranoico, supersticioso y cruel. 

Aupado al trono de Judea con apoyo de los romanos, Herodes se entregó a una vida de placeres e intrigas. Ofendió a los judíos más piadosos, reunidos en el templo de Jerusalén. 

Se destacó por su eficaz gestión administrativa, por el lustre que dio a Judea, por grandes obras como la reconstrucción del templo de Jerusalén, e incluso por gestos humanitarios como el reparto de grano, comprado de su propio peculio, en una terrible hambruna. 

Pero  no supo, o no pudo, conquistar el corazón de sus súbditos judíos: para ellos fue siempre una piedra de escándalo y un motivo de rencor. 

Polígamo y criminal. La vida privada del rey era, además, un ejemplo de lujuria, crueldad y perversión. Sus muchas mujeres y concubinas fueron, sin duda, motivo de repulsa. Herodes tuvo nueve o diez esposas. 

El que un monarca fuera polígamo podría parecer que no era motivo de escándalo para los judíos en general, ya que en las Sagradas Escrituras veían ejemplos de reyes de Israel que poseían harenes. 

Entre los esenios y la mayoría de los fariseos, tener una única esposa era doctrina común. Por tanto, la poligamia de Herodes era escandalosa. La familia del rey era también motivo de escándalo por las intrigas palaciegas. 

El excesivo número de concubinas era muy mal visto entre los judíos, pues se recordaba que incluso un buen monarca, pero dado al sexo, como Salomón al final de su vida, era una persona alejada de Dios y de su Ley. 

La familia del rey era también motivo de escándalo, intrigas palaciegas, en complots contra su persona o su gobierno, maquinaciones fundadas o simplemente imaginadas por la temerosa fantasía del rey, pero que hicieron correr sangre en abundancia. 

Herodes se alegra ante la posibilidad de ver a Jesús. No para ayudarlo o esté interesado en averiguar si lo que se dice contra él es cierto, sino por simple curiosidad y porque espera “verlo hacer algún milagro” (Lc 23:8). Jesús se niega a satisfacer su curiosidad. 

Como tantos que se creen reyes hoy, ¡Herodes, finalmente, solo fue un pobre infeliz!

miércoles, 13 de enero de 2021

“SIGNOS DE LOS TIEMPOS” (II)

 (Eventos significativos en la historia)


Unos criterios para precisar los signos de los tiempos pueden ser: su modo de marcar la época, indicios de tiempos mejores, el consenso colectivo que causan y su profundidad. 

Estos signos, como hechos notables exigen descifrar. Ello supone que haya un intérprete -en nuestro caso es la iglesia-, sujeto teológico con sentido académico, pastoral y espiritual, que asume la tarea de discernir sus signos. 

Se plantea el desafío de interpretar los sucesos históricos, un descifrar más universal del mensaje salvífico; desentrañar en los signos del tiempo su sentido latente y oculto…y anunciar.

Discernir los signos de Dios en los signos de los tiempos, es acto propio de fe  inteligente, una escucha atenta a la llamada de Dios en los acontecimientos. 

Criterio vital para este discernimiento, es la presencia de Cristo y de sus signos mesiánicos (Mt 16,3), es decir, los indicios del Reino y la manifestación de la voluntad de Dios para los creyentes. 

Discernir es un modo de conocer y accionar, que impulsa la transformación de quien lo practica: interpretar los signos de los tiempos ayuda a una mejor comprensión del ser cristiano e impulsa una renovación del hombre ante los retos actuales. 

Así, surgen preguntas básicas como: ¿cuáles son los signos de estos tiempos y cómo los desciframos? ¿Cómo son identificados e interpretados en nuestros países?.

Leer hoy los signos de los tiempos, es ahondar la relación entre el anuncio del Evangelio y la condición histórica del hombre. Leer los signos de estos tiempos exige oír la Palabra y ver el futuro por la fe. (Fuente: Centro teológico “Manuel Larraín”). 

Signo de los tiempos, no son extrañas y atemorizantes figuras apocalípticas. No son profecías que nacen de la imaginación de “profetas” de la muerte. No es un cóctel de terror, sangre, espada, peste y dolor. 

El del objetivo del Apocalipsis es consolar a los cristianos en las persecuciones, despertar en ellos "la bienaventurada esperanza" (Tito 2, 13) y a la vez, preservarlos de las doctrinas falsas de herejes que se introdujeron en el rebaño de Cristo. 

Verdad es que, presenta cuadro de espantosas catástrofes y luchas que conmoverán al mundo antes del triunfo de Cristo en su Parusía y la derrota definitiva de sus enemigos... que el Padre le pondrá por taburete de sus pies (Heb 10, 13). 

Ello no impide que, como en las profecías del A.T. y en los de Jesús (Mt. 24), el profeta piense también en hechos actuales suyos y los tome como figuras de lo que ha de venir. 

Hay que saber que la sagrada profecía es también una invitación a estar firmes en la fe y gozosos en la esperanza, aspirando la felicidad prometida para las Bodas del Cordero. 

Dice San Jerónimo: "el Apocalipsis contiene tantos misterios como palabras; y digo poco con esto, pues ningún elogio alcanza el valor de este Libro, donde cada palabra de por sí abarca muchos sentidos". Además, nos avisa: 

"No sea que volviendo de improviso os halle dormidos. Lo que os digo, lo digo a todos: ¡Velad! (Mc.13, 36 s.). A "esta vela que espera y a esta esperanza que vela" se atribuye la riqueza de la vida sobrenatural de la primera cristiandad. (Sant. 5, 7). 

martes, 12 de enero de 2021

“SIGNOS DE LOS TIEMPOS” (I)

 3 actitudes para discernirlos

 

El cristiano debe interpretar los “signos de los tiempos”, a través del silencio, la reflexión y la oración gracias a la libertad que se ha donado al hombre, afirma el papa Francisco. 

Un ejemplo: ¿Por qué ha ocurrido algo? Luego, en silencio, reflexionarorar. Solo así podremos entender los signos de los tiempos, “qué quiere decir Jesús”. 

Opina que todos pueden entender los signos de los tiempos, no solo los intelectuales. Jesús no dice “miren cómo hacen los universitarios, miren cómo hacen los doctores, los intelectuales…”. 

Jesús habla a los campesinos que “en su simplicidad”, saben “distinguir el grano de la cizaña”. “Los tiempos cambian y nosotros los cristianos, debemos cambiar continuamente. 

Debemos cambiar firmes en la fe en Jesucristo, firmes en la verdad del Evangelio, pero nuestra actitud debe moverse continuamente, según los signos de los tiempos”. Jesús habla de “los signos de los tiempos” y advierte: los hipócritas disciernen cosas del mundo pero no las de Dios. 

Dios hizo libre al hombre y para hacer uso de esa libertad, “debemos abrirnos a la fuerza del Espíritu y entender bien qué sucede dentro y fuera de nosotros” a través del “discernimiento”. 

“Tenemos libertad de juzgar lo que sucede fuera de nosotros. Pero para juzgar, debemos conocer bien lo que acontece fuera. ¿Cómo se hace esto?”. 

“¿Cómo que la Iglesia llama conocer los signos de los tiempos?. Los tiempos cambian. Es propio de la sabiduría cristiana, conocer estos cambios, conocer los diversos tiempos y los signos de los tiempos”. 

“Qué significa una cosa y otra cosa. Y hacer esto sin miedo, con libertad”. Reconoció que no es una tarea “fácil” porque, muchos condicionamientos externos, no ayudan. 

“Este es un trabajo que normalmente no hacemos: nos conformamos con "me dijeron, escuché, leí, la gente dice". Y nos tranquilizamos…Pero, ¿cuál es la verdad?, ¿Cuál es el mensaje que el Señor quiere darme con ese signo de los tiempos?”. 

Somos libres para usar el don de la libertad que nos dio Jesucristo. 

Nuestro trabajo es ver "qué sucede dentro de nosotros, discernir nuestros sentimientos, pensamientos y qué ocurre fuera de nosotros, y discernir los signos de los tiempos. En silencio, reflexión y oración”. 

En aquel tiempo, decía Jesús a la gente: "Cuando ven una nube que se levanta en el occidente, al momento dicen: "Va a llover", y así sucede. Y cuando sopla el sur, dicen: "Viene bochorno", y así sucede

¡Hipócritas! Saben explorar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no exploran, pues, este tiempo? 

¿Por qué no juzgan ustedes mismos lo que es justo? Cuando vayas con tu adversario al magistrado, procura en el camino arreglarte con él, no sea que te arrastre ante el juez, y el juez te entregue al alguacil y el alguacil te meta en la cárcel. 

Te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo". (Lc 12, 54-59)....

lunes, 11 de enero de 2021

SÓCRATES Y JESUCRISTO...

¡Semejanzas y diferencias!

Dice Ramón Alcoberro: Es muy habitual comparar a Sócrates con Jesucristo en la medida en que ambos ejercen como “padres fundadores” de la cultura occidental.

Desde hace dos mil años, cada generación ha construido su propia imagen de Sócrates y de Jesús; y el cristianismo ha tendido a ver en Sócrates una especie de antecesor cultural, que encarna la figura del hombre bueno injustamente perseguido. 

Tradicionalmente se les ha considerado dos mártires del pensamiento y miles de personas en todos los tiempos se han inspirado en su ejemplo moral. 

Compararles es, sin embargo, un ejercicio complejo porque el mundo judío del siglo I antes de nuestra era, nada tenía que ver con el mundo del siglo V en que vivió Sócrates: el contexto cultural griego era politeísta y el hebreo era monoteísta. 

En Atenas, y en la cultura griega clásica, no existía tampoco el concepto de “pecado”, que sí existía en el mundo judío. El mal y la culpa no estaban vinculados en Grecia de la manera en que lo estaban en la tradición judía. 

Israel se encontraba, además, militarmente ocupado por los romanos, y aunque Atenas no vivía en su momento de mayor expansión, en la época de Sócrates era una ciudad básicamente libre y rica – o al menos podía recordar su época de explendor. 

Tampoco las instancias religiosas tenían en Atenas el poder que tuvo el Templo de Jerusalén en la época de Jesús. En esquema, y aunque habría que matizarlas, pueden presentarse una serie de semejanzas y diferencias entre Sócrates y Jesús. Semejanzas: 

*Ambos fueron condenados a muerte por su propio pueblo y ejecutados por oponerse a las tradiciones, y las instituciones políticas y religiosas de su época. 

*Ninguno de los dos escribió nada pero sus discípulos nos han dejado el testimonio de su obra excepcional. 

*Ambos pertenecen a las clases populares: el padre de Sócrates era escultor funerario y José era carpintero.

*Ambos son considerados en su propia época como personajes singulares, que usan un lenguaje rompedor y muy plástico. 

*Ambos son acusados de ejercer una influencia perniciosa y desafían al poder constituido. 

*Su condena a muerte es considerada por sus seguidores como una profunda injusticia y son considerados mártires. 

*La muerte de ambos funda un nuevo tipo de conocimiento, una nueva sensibilidad moral. 

Diferencias: 

*Sócrates muere ya anciano, rodeado de sus amigos y pacíficamente, por envenenamiento más o menos rápido. En cambio, Jesús muere joven en un suplicio atroz, espectacular y público en el curso del cual invoca a su Padre celestial. 

*Sócrates muere para servir a la Ciudad; Jesús muere para salvar a la humanidad del pecado. 

*Sócrates es un sabio; Jesús es hijo de Dios.

*Sócrates no hace milagros; Jesús, sí. 

*Sócrates funda una filosofía racionalista (basada en el autoanálisis moral); Jesús funda una religión transcendente (el cristianismo). 

*Sócrates es un ciudadano bastante original, considerado de modo algo irónico por sus conciudadanos. Incluso pretende que Apolo le confió la misión de provocar a sus conciudadanos para obligarles a reflexionar. 

Jesús, en cambio, se inscribe en la tradición de profetas judíos y se considera Mesías. 

Culmino, parafraseando al estimado P. Manfredo… ¿y a vos, qué te parece?

domingo, 10 de enero de 2021

PECADOS CAPITALES

 
Escuchamos en la etapa del Catecismo que, desde S. Gregorio Magno se suelen enumerar siete vicios capitales: Soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia y pereza. (Saligep).

Se llama con el nombre de vicios o pecados capitales, aquellos apegos desordenados que son fuentes de donde proceden, es decir, que tiene “paternidad”, sobre los demás pecados. 

No siempre los vicios capitales son más graves que sus pecados derivados. Algunos no pasan de simples pecados leves o veniales, como ocurre muchas veces con la vanidad, la envidia, la ira y la gula. 

Pero siempre conservan la capitalidad, por ser cabeza o fuente de donde proceden otros pecados. 

Tomás de Aquino justifica este número explicando que la voluntad puede desordenarse de 7 modos  principales: primero, deseando el bien desordenadamente, lo cual ocurre buscando poder y gloria. 

El placer en el comer y beber (gula), el placer venéreo (lujuria) o los bienes materiales (avaricia); o huyendo de un bien a causa de los males que le están unidos, en cuyo caso puede tratarse de las cosas espirituales por el esfuerzo que suponen (pereza). 

O malestar del bien ajeno porque rebaja nuestra propia excelencia (envidia) o, finalmente, buscando la venganza (ira). Se cita brevemente cada uno de ellos:          

Soberbia-vanagloria. El soberbio se siente superior y menosprecia logros, cualidades o inteligencia de los demás. Ejemplo: un patrón que humilla a sus empleados, por considerarlos inferiores.

“Hijos” de este pecado son la petulancia (che hina), hipocresía, pertinacia, prepotencia. Los principales remedios para combatir la soberbia son: el respeto al otro y la humildad.          

Avaricia, apetito desordenado de tener cosas. Quebranta gravemente la justicia (robos, fraudes, etc.) Sus hijos: dureza de corazón; violencia, engaño, fraude, traición. Es útil estimar la vanidad de las cosas. Cristo es buen ejemplo: pobre y desprendido.           

Lujuria, apetito desordenado de placeres sexuales. Derivan de este vicio: ceguera espiritual, amor excesivo de sí mismo, odio a Dios, apego a esta vida. Antídoto: oración y humildad, sacramentos, huir del peligro…ayuno voluntario…

Ira, apetito de venganza. Derivan de ella, indignación, rencor, griterío, riña...Antídoto:  mansedumbre. Luchar por alcanzar el dominio propio, prevenir las causas de la ira. Oración y ayuno.

Gula, apetito exagerado de comer y beber. Cuando se daña a la salud, por ej, al perder el uso de la razón por borrachera, etc. Produce torpeza, estupidez de entendimiento, locuacidad, chabacanería, lujuria... 

Envidia es la tristeza que produce el bien ajeno. Se opone a la caridad para con el prójimo. Son buenos remedios: considerar los daños que acarrea, práctica de la caridad y la humildad, a ejemplo de Cristo. 

Pereza o acidia, es fastidio por las cosas espirituales, por el trabajo y molestias que causa. Inclina a omitir actos de oración, piedad y otras tareas por desgano o disgusto. (Kaigué)          

En cuanto al orgullo, que no se menciona, Gregorio Magno lo consideraba super-vicio capital, pues de él se derivan todos los demás. 

¿De cuántos redimirme...de uno o de todos?

jueves, 7 de enero de 2021

¡RELACIONES HUMANAS! ¿Cómo son las mías?

 

Desde pequeñitos nos dicen que el humano, es un ser social. La gente se agrupa en barrios, pueblos, ciudades. Tanto es así que, incluso, durante la pandemia nos aglomeramos... 

Toda relación se inicia en casa. Pero cambian los tiempos, costumbres, modos de vida, incluso las formas de comunicación. Hoy, el conocimiento no es igual a ayer. Uno de los motivos del cambio y modo de conectarse con los demás, es la tecnología. Así dicen los que saben.

Curiosamente, con los medios de formación que tiene el hombre hoy para ser mejor, éste no supera la fase de salvajismo y barbarie. ¿No nos creó Dios a su “imagen y semejanza” para gozar civilizadamente las relaciones sociales, según enseña el Gen. 1, 27? 

Pero, la señora realidad, a veces nos vapulea con problemas que nos ganan y empujan a actuar, con ese salvajismo que se oculta en el fondo del alma. ¡Decadencia humana! 

 ¿Acaso no se descarga cruel malquerencia contra el hermano, vecino, compañero de trabajo, de estudio, cónyuge, jefe o subalterno? 

La tecnología secuestra tiempo, mente y corazón. Muchos reclaman la acelerada pérdida de valores, pero cauterizan su conciencia, culpando a la tecnología. ¿Qué sabe una computadora de principios y valores? 

Entonces, ¿qué son las sanas relaciones humanas? Y son las relaciones interesadas por el bienestar de los demás. Ello redundará en un mayor bienestar y calidad de vida de todos. 

En una relación humana es posible sufrir heridas por el proceder del otro, quizá por detalle (vyresa), como “me parece”, “creo que” u otra razón puesta en el “sistema operativo”. 

Para relacionarnos bien, hace falta empatía. Capacidad de ponerse en el lugar del otro, es decir, ver la situación desde sus ojos en vez de hacerlo desde los nuestros. 

Entonces, se intenta entender, que quizá el otro hace lo que puede, que su intención no es dañar. Su modo de ver las cosas, puede ser diferente al mío, por sus malas experiencias, y por eso cada uno responde desde sus creencias. 

Para ello, hace falta querer perdonar, porque el perdón apaga penas, emoción, malos recuerdos. Si perdonamos, aunque al recordar lo que nos causó dolor-, no sentimos molestia en nuestro interior.  

Pero no es fácil: Debo saber que perdono al otro porque él vale lo suyo, tanto como yo. 

Y sobre todo, porque Aquel que no miente, Ñandejara, dice: ¿Por qué miras la paja en el ojo de tu hermano, y no ves la viga en el tuyo? 

“¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás con claridad para sacar la mota del ojo de tu hermano” (Mt 7,3) 

“Perdono al hermano porque él vale por sí mismo. Si no perdono, no valoro su dignidad. En cambio, si lo perdono, digo que es digno, porque puede redimirse. ¿No quisiera que hagan lo mismo conmigo?  

Afirma el papa Francisco: “Jesús inserta el poder del perdón en las relaciones humanas.

En la vida, no todo se resuelve con la justicia. 

La ley del talión dice, lo que me hiciste, te devuelvo, Jesús la cambia con la ley de amor. Pensemos que puedo perdonar. Si no soy capaz de hacerlo, que pida la gracia de perdonar, porque perdonar es una gracia”. 

Relaciones humanas no es técnica de impostación de voz, hablar bonito o soltar versos políticamente correctos. Relación sana es comprensión, empatía, amor y perdón!

martes, 5 de enero de 2021

EGO SUM…¡¡¡YO SOY!!!

 

Son dos palabras latinas que significan “Yo soy”. Cuando Moisés preguntó por la identidad de quien le hablaba desde la zarza ardiendo, Yahvé respondió: Así dirás a los hijos de Israel: “YO SOY” me envió a ustedes. “Yo soy el que soy” (Ex 3 14). 

Asegura Cristina Galindo. Los comportamientos narcisistas nos rodean. El exhibicionismo en las redes sociales, la obsesión por los “selfies” y la propia imagen. Se habla de epidemia, pero ¿es tan preocupante? 

Fue el bello y vanidoso Narciso, personaje de la mitología griega, incapaz de amar a otras personas, murió por enamorarse de su propia imagen, quien inspiró el término narcisista. 

El concepto fue luego reinterpretado por Freud, el primero en describir el narcisismo como patología. Y en los setenta, el sociólogo Christopher Lasch convirtió la enfermedad en norma cultural… 

Determinó que la neurosis y la histeria que caracterizaban a las sociedades de principios del siglo XX, habían cedido el paso al culto al individuo y la búsqueda fanática del éxito personal y el dinero. 

“El desorden narcisista de la personalidad -patrón general de grandiosidad, necesidad de admiración y falta de empatía- es diagnóstico bastante raro, pero las cualidades narcisistas están ciertamente en alza”….  

“Basta con observar el consumismo rampante, la autopromoción en las redes sociales, la búsqueda de fama a cualquier precio y el uso de la cirugía para frenar el envejecimiento”, dice la psicóloga Pat Mac Donald autora del trabajo Narcisismo en el mundo moderno. 

Un estudio a miles de estudiantes estadounidenses, dice que estas conductas llegan a nivel de epidemia. Libros "Generación yo" y "Epidemia narcisista", cuentan que los adolescentes del siglo XXI, se “creen con derecho a casi todo, pero también son más desgraciados”. 

Los rasgos narcisistas no siempre son fáciles de reconocer y, con moderación, no tienen por qué ser un problema. 

Son conductas egoístas, poco empáticos, a veces un tanto exhibicionistas, de personas que quieren ser el centro de atención. 

Quieren ser reconocidas socialmente, suelen resistirse a admitir sus fallos o mentiras y se creen extraordinarias (aunque su autoestima, sea baja). 

Un estridente ejemplo, es el de una adolescente que, en un reality de la MTV, justificó el corte de una calle para celebrar su fiesta de cumpleaños, a pesar de que había un hospital en medio, al grito de: “¡Mi cumpleaños es más importante!”. 

En nuestra fauna también abundan “vyros con trastorno de personalidad narcisista, de visión exagerada de su propio “yo”, e insaciable hambre de admiración, pero conflictivos y carentes de empatía con los demás. 

Despectivos, se creen dueños absolutos de la verdad y del cosmos, con timbre de gloria y talento superior. Ignoran que todo terrestre nace hambriento, inacabado, indigente y con tendencias al mal. 

La prudencia enseña: “ningún mortal es perfecto; por el camino se hace bueyesEl "freno" hace pisar tierra al faraón posmoderno

Palmaditas en la espalda y forzosos aplausos, solo elevan el ego, infectando de “síndrome de diocesillo” a quien lo padece, es decir, del ¡Yo Soy, exclusivo del único Dios Todopoderoso!.