viernes, 6 de diciembre de 2019

EL LAICO EN LA POLÍTICA..

         ¿PARA QUÉ?
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Laicos católicos deben participar en política sin sucumbir a sed de poder” (Benedicto XVI)

En el primer Congreso Nacional de Laicos realizado recientemente en la ciudad de Caacupé, participaron más de dos mil laicos de diferentes puntos del país. Exhortaron a los mismos a ser actores políticos, sociales y económicos en una sociedad que requiere de gente íntegra.

Según el obispo Celestino Ocampos, los laicos son una gran mayoría en la Iglesia, por lo que  deben asumir protagonismo, sentido de pertenencia y profundizar su formación y  asumir el compromiso  de ser fermento en la masa, para la transformación de la sociedad.

La Doctrina Social de la Iglesia (DSI) propone que el cristianismo debe asumirse de un modo integral. Benedicto XVI, desafiante, cuestiona: ¿Es acaso coherente profesar nuestra fe el domingo en el templo y luego, durante la semana, dedicarse a negocios o promover intervenciones médicas contrarias a esta fe?

Y agrega, “los laicos católicos deben participar, en primera persona, en la vida pública y política para ofrecer su necesaria contribución a la sociedad, formados a partir de la Doctrina Social de la Iglesia que los purifique de la "sed de poder".

La Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP) 2014-, ha creído oportuno señalar que el estado de corrupción descrito en la señera carta pastoral “El saneamiento moral de la Nación” (1979) no solo sigue vigente, sino, ha empeorado debido al “crecimiento exponencial del narcotráfico, que inficiona y coopta a sectores de la política, ramificados en los Poderes del Estado”.

Se trata de una alarmante afirmación con la que solo cabe concordar. La “quiebra de los valores morales” denunciada en aquel documento, aún no ha sido respondida con la conversión personal y el saneamiento de las instituciones públicas y privadas, como puede constatarse día a día.

¡Y la cosa sigue peor aún, sin frenos ni barreras! Al punto, traigo aquí lo dicho por S. Núñez:

“Nuestro numeroso laicado católico no ha generado para nada una viva conciencia de la responsabilidad política" y agrega: Nuestra vocación extraeclesial de laicos está maniatada e inoperante". "No sabemos y no queremos el compromiso político".

Pero el maestro no se detiene simplemente en diagnosticar el mal. Propone estimulantes desafíos para despertarnos de nuestra beata somnolencia:

 Desafío. Que nos demos enteramente al servicio y promoción de los valores temporales, como son la economía, la política, las artes, las ciencias y la técnica. Es decir, en todos los aspectos y momentos de nuestra vida. Y por consiguiente, que la purifiquemos de toda corrupción, a la que la malicia de los hombres hemos sometido.

 Desafío. Que sepamos con toda profundidad y fuerza que la eficacia de nuestra acción, viene de la interioridad de vida, de la oración permanente, del sacrificio abnegado y del silencio de nuestra humildad. No viene de la fuerza bruta "mbareté", ni de los títulos, ni de las artes o argucias de la astucia humana, es decir, de las conciencias averiadas.

Desafío. Comprendamos muy bien que nuestra conducta y acción deben imitar a la acción providente de Dios Padre, que hace salir su sol, sobre justos y pecadores y hace caer su lluvia sobre buenos y sobre malos.

 Es tiempo para que el cristiano, mire y vea al otro, por encima de la billetera, de su corbata, de su status social, de su principesca casa y de sus efímeras satisfacciones que producen el aplauso fácil, muchas veces inmerecidos, pero obligados.

Por último, hay un bravo y difícil desafío, que día y noche nos llama al cuidado y buen juicio: es la codicia del dinero. No el dinero; sino la codicia del dinero, que hoy se ha desatado sobre el mundo con una angurria impresionante.

Es una verdadera pena que muchos "inteligentes", participen "en la loca carrera del quien tiene más y en el menor tiempo posible, y no interesando los medios". Es que, el dinero queda en el bolsillo; la codicia destruye y mata al hombre.

Por ello, repetimos- necesitamos de laicos sanos que sustituyan al político saqueador; al mbareté con el débil, y débil lamebotas con el fuerte; al “judas” que por usar saco y corbata en su curul, se cree superior a quienes dice representar; en fin, al "desecho moral" de la nación…

Necesitamos un cristiano decente, sereno equilibrado, educado. Un político que por fin, sea honesto, valiente y patriota. ¡Si los buenos callan, el infierno se irá extendiendo, por consiguiente, ¡adelante los heraldos de Jesucristo


jueves, 5 de diciembre de 2019

SI LA MAYORÍA DICE... ¡YA É YA”..

  ¿AÑETE PIKO ERÉ?
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El dicho, ¡Hablando se entiende!, es regla por todos aceptada para zanjar cualquier diferencia. Diálogo, por tanto, es el camino para evitar o solucionar muchos problemas. Además, el diálogo sana agrietadas relaciones interpersonales.

Luego, si el hombre llega a un consenso por mayoría, cualquier pacto se concretará, es decir, ¡Ya é ya!. Tenemos carretilladas de ejemplos.

El refrán: “la voz del pueblo es la voz de Dios”, muchas veces es tan “cierto”, como que el Paraguay está ubicado en el Polo Norte. Porque el error cometido por la mayoría, es una de las grandes limitaciones del consenso, si está ausente el juicio equilibrado.

Cuenta José Antonio Marina -filósofo español 1949: “Un esclavista decidió poner en libertad a sus esclavos. Pero muchos de ellos pensaron que la libertad sería un yugo mucho más pesado que su acostumbrada esclavitud.

Así que lo sometieron a votación, y los que rechazaron la oferta de libertad, ganaron por mayoría absoluta. Por esa ironía, el amo se convirtió en esclavista, por voto universal”.

La decencia se mueve en el campo cualitativo, la mayoría, en lo cuantitativo. ¡Mba éicha pio la ne re entendé anguirúi!

Paradójicamente, esta situación muestra las limitaciones del consenso por el consenso. Conocemos acuerdos absolutos como injustos que han durado milenios sobre la carencia de los derechos del niño (…). Porque los hombres han estado mayoritariamente de acuerdo en colosales disparates, afirma José R. Ayllón, “Desfile de Modelos” p. 187.

Un ejemplo: La polémica Ley 4.950/13 que creó el Seguro Obligatorio contra Accidentes de Tránsito (SOAT) finalmente fue derogada por el Congreso tras la ola de críticas e irregularidades en su reglamentación.

El proyectista argumentó la confusión que se generó con la normativa, ya que viola la autonomía de los municipios, condicionando la entrega de patentes y registros de conducir.

¿Cómo es posible que haya una ley tenga interpretaciones distintas? ¿Quién tiene razón cuando los valecho aká guasu kuera no se ponen de acuerdo?...como el caso de la gastada e impertinente reelección presidencial? Una de dos: O la ley es contradictoria o i po karé formal la mburuvichillo kuera.

Es preciso entender que la Ética no nace automáticamente del consenso, pues como la experiencia nos enseña, hay acuerdos que son traiciones y matan.

 Alasdair Mac Intyre, filósofo inglés (1929) en su Historia de la Ética, propone este sencillo problema: Si en una sociedad de doce personas hay diez sádicos, ¿dispone el consenso que los dos no sádicos deben ser torturados? (….)

Y para no ser acusado de jugar con lo inverosímil, hace otra pregunta: ¿qué validez tiene el consenso de una sociedad donde hay acuerdo general respecto del asesinato en masa de judíos?

Lo mismo podemos decir cuando legisladores que se creen dueños de la vida y muerte, decretan por mayoría (el aborto) la occisión (masacre) de inocentes.

El mismo se responde: el consenso sólo es legítimo cuando todos aceptan normas básicas de conducta moral.

Aceptar normas básicas de conducta moral quiere decir, que el debate no es el último fundamento de la ética, pues un fundamento discutible dejaría de ser fundamento. ¡Mba éicha pio la ne re entendéi!

Por eso dice Aristóteles que quien discute si se puede matar a la propia madre no merece argumentos sino azotes. La ética solo se puede fundamentar sobre argumentos no discutibles; nunca por  consensos ni por mayoría.(José R.Ayllón -Desfile de Modelos).

miércoles, 4 de diciembre de 2019

ADVIENTO....¿QUÉ ES?

¡ES, ESPERA EN  "PY´Á ÑEMONGUETÁ"!...
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Adviento es un tiempo que comprende cuatro semanas que preceden a la Navidad. Son los cuatro domingos anteriores a la Navidad y forma una unidad con la Navidad y la Epifanía. Espera y preparación para la venida de Jesús mediante la purificación de nuestro interior.

La Biblia dice que el Ángel Gabriel, se le apareció a María, indicándole que pronto daría a luz a un niño, hijo de Dios, Jesús, y su reino no tendría fin. Ese tiempo de espera, es Adviento.
El término "Adviento" viene del latín adventus, significa venida, llegada.

Con el Adviento comienza un nuevo año litúrgico en la Iglesia. Propósito del Adviento es avivar en los creyentes la espera del Señor. ¡Es, espera y py´á ñemonguetá!...

Vivimos tiempos difíciles y el mal reina, a pesar de los esfuerzos que se hacen. Entre otros males, acusamos siempre a los otros. Rara vez, a nosotros mismos. San Agustín llama “hombre sin remedio” a aquel que ignora sus propios pecados para acusar a los demás.

No busca lo que tiene que corregir, sino lo que puede morder. Contra este mal espíritu, la tradición cristiana propone la prédica de la “acusación de sí mismo”, dirá el Papa Francisco. (Cfr. “Sobre la Acusación de sí mismo” p. 6).

Pero esta sugerencia hoy, chocará con graves obstáculos: el pensamiento débil del mundo posmoderno y relativista, juzgará un acto de “baja autoestima y cobardía”, la acusación de sí mismo. Nunca aceptará que acusarse a sí mismo sea manifestación de valentía. En puridad, esta sí, no es tarea para cobardes.

La incapacidad de acusarse a sí mismo es una herramienta que alimenta la soberbia, alejando la valentía y humildad para reconocer los propios errores. En el edén, Adán acusó a Eva y ésta, a la serpiente… y hoy sigue la misma historia.

Esta obstinada negativa produce un hombre “coleccionista de injusticias” al vivir pensando, midiendo y pesando las injusticias y maldades provocadas por los “otros”. Así las cosas, vive amurallado por su falsa verdad, en permanente estado de alerta y a la defensiva.

Entonces, ¿qué tenemos?..Alguien que siempre acusa y condena, a los demás. Nunca a sí mismo. (cfr. Acusación de sí mismo p.13)

La inconducta del hombre tecnita pinta de cuerpo entero lo expresado, pues en nombre de la verdad, pluralidad, dignidad y libertad, aparecen terrícolas pontificando a voz en cuello, aquí y allá sobre ética, sin adecuar su “hacer” a sus palabras, al decir de José Ingenieros.

No es clavando líricamente los ojos en el firmamento como vamos a producir la conversión que tanto decimos anhelar, sino poniendo manos a la obra, mediante la revolución personal -dirá Mounier- que consiste en “apuntar el cañón” hacia nuestras propias iniquidades, es decir, acusándonos, para limpiar nuestra casa – en este caso – y recibir al ilustre Niño-Dios.

Dice el P. Francisco: “Aprendamos a no fiarnos nunca de nuestras sospechas y suposiciones, éstas, están llenas de malicia y no dejan el alma en paz”: Es la mentira del pensamiento.

Y agrega: “Siendo nosotros víctimas de las pasiones, no debemos fiarnos absolutamente de nuestro corazón, porque una regla torcida, hace torcido todo lo que es derecho. 

Conclusión: El Adviento es estar atentos al Señor que viene. ¡Es un tiempo de esperanza! “¡Estar despiertos y vigilantes!” No es una amenaza. Es una Exhortación. Viene en cada pobre y necesitado y vendrá al final de los tiempos como Él nos prometió.

Cada uno sabe cuáles son sus “excesos”. Ya es hora de “despertarnos” de nuestra apatía, nuestra indolencia, y es preciso luchar con más decisión y arranquemos de raíz todo aquello que puede desagradar al Señor que viene. Y esperamos al Señor con el corazón limpio y en paz.


martes, 3 de diciembre de 2019

¡SED DE JUSTICIA! ...

¿UTOPÍA POSIBLE?
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Se lee en el diario Abc de fecha 01.12.19: “Parlasur, un ejército de zánganos que le cuesta caro a Juan Pueblo. El dinero público no solo se roba, sino que también se derrocha (…) Un ejemplo palpable lo constituye el dinero que se destina para financiar el ocio y el turismo de un grupo de políticos parásitos que representan a nuestro país en el completamente  inútil Parlasur”.

Son 18 supuestos legisladores regionales, con sus respectivos suplentes, que no hacen nada útil, cuyas resoluciones no sirven absolutamente para nada –no son vinculantes– pero tienen sueldos de parlamentarios, además de una sede y hasta numerosas personas a su servicio (…)

Más de 23.000 millones de guaraníes costará este año mantener una representación totalmente prescindible. Esa suma se puede reducir al mínimo indispensable, como enseña la experiencia de los demás países socios. Los “parlasurianos” ofenden a la población carenciada y al sentido común, con la complicidad de los Poderes Legislativo y Ejecutivo.

Con muy buen criterio, en los otros países socios (...) han encontrado la solución justa al problema: los representantes ante el Parlasur son designados entre los legisladores electos, a quienes se les paga un viático las veces que viajen para alguna de las escasas e inútiles reuniones en Montevideo.

Por lo dicho y no dicho, y por tantas abominaciones más que nos  azotan, anhelo profundamente:

* Un político que sienta remordimientos por mal desempeño en sus funciones.
* Un  político que no "sirva a su país" sólo motivado por dinero. 
* Un político que no sea esclavo del correlí más mbareté.

* Un político que no aplaste al pobre, mientras sigue lamiendo las botas del nuevo Epulón.
* Un político decente, sereno equilibrado, educado. No un mono con pantalones y corbata.
* No, político que cree estar en la “cresta de las olas”, siendo sólo desecho a la vera del mar..

* Un político que “conozca y comprenda” el real significado de “servicio y dignidad”.
* Un político que sea decente, cumplidor de las leyes justo; ya no un delincuente.. Es decir;
* Un político que por fin, sea honesto, valiente y patriota. 

Que nos haga vivir -si no en un Paraíso-, al menos, ya no en un infierno, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga. (Mr. 9, 48) En un Paraguay que se dice mayoritariamente cristiano –autoridades incluidas – ¿acaso es imposible anhelar un país limpio, con justicia y menos calamitosamente luciferina?

Soñar no cuesta nada, pedir, tampoco. Quizá el Niño Dios nos dé una manito en esta Navidad. 

lunes, 2 de diciembre de 2019

“HOMBRE SIN ÉTICA”...

¡TERRIBLE AZOTE SOCIAL!
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¿Dónde está la tan cacareada Ética? ¿Dónde está decencia de miles “profesionales” que las “Altas Casas de Estudios” “escupen” al mercado años tras año? Quien practica la virtud de la ética profesional hace lo que debe y está en lo que hace. ¿Re entendé pio karai arandueté?

¿Cuántos brillantes egresados de todas las carreras y colores hacen vida –practican- esta verdad en la función pública y fuera de ella? Respuesta: Pocos. Ensayamos alginas probables causas:

Los enunciados de la “ética profesional” no pasan de un compendio de inútiles declaraciones líricas. Luego, si el profesional universitario-acartonado - no hace lo que debe y, hace mal cuando lo hace, ¿qué ha de esperarse del hombre “no instruido”?.

Así las cosas, el pokaré en creciente desarrollo, permea sin pausas el tejido social. Esta tragedia que nos empuja vertiginosamente hacia el precipicio de la nada, podemos entenderla desde tres capas según E. Mounier, filósofo francés (1905-1950):

1. Inmoralidad: El modo más superficial de entender la desmoralización es explicándola cuantitativamente. Se comete todo tipo de tropelías a sabiendas y sin pudor, quizá porque el “pueblo” entiende que estar en democracia es hacer lo que se quiere, incluso, delinquir.

Si  “los “capos loo” hacen, ¿por qué yo no? ¿Cómo medir la salud moral de un pueblo oprimido y hambriento de justicia? (…) Las estadísticas no cuenta en el campo moral.

2. Permisividad: Nuestra sociedad es de signo permisivo, una sociedad hipócritamente amable y pluralista. Pretende ser “tolerante”. Es permisiva y repercute profunda y negativamente y en nuestra manera de vivir… o ¿sobrevivir?.

La permisividad de nuestra sociedad enferma –dirá aquel profesor-, tiene dos fuertes pilares: La social y la jurídica. En la primera, conductas reprochables del ayer - robos, adulterio, coimas-, son socialmente aceptadas, gozan impúdico espacio sin provocar la reacción de los “decentes”.

En cuanto a la permisividad de tipo jurídico, los valores morales y cristianos, no pocas veces son avasallados por la ley positiva. Aborto terapéutico, delincuentes de frondosos antecedentes son favorecidos con medidas sustitutivas, entre otras lamentables como grotescas acciones u omisiones, que adornan nuestra moral liliputiense.

Una sociedad permisiva es una sociedad falsamente libre, porque todo lo permite y nada garantiza. En ella prospera la delincuencia organizada, la droga, y otros múltiples males. Una sociedad hedonista, violenta y erotizada que cultua frivolidad tiene su raíz en la permisividad: auténtico absolutismo del libertinaje.

3. Amoralidad: Llegamos ahora a la interpretación más profunda del nivel ético. Aparece hoy un hombre ignorante de valores y conciencia averiada. El amoral abusa del cargo para satisfacer su enfermiza angurria. Se es amoral por ignorancia o por conciencia averiada.

Si Ética es el “arte de vivir para ser mejores”, según Sócrates o, el “camino para alcanzar la beatitud”.... ¿Por qué no incorporar la ética a nuestro “sistema operativo AHORA?

Ayunemos anguirú kuera de tanta mala praxis, porque todos, absolutamente todos, podemos cambiar... si queremos. Para el logro de este titánico objetivo, la respuesta es volvernos a Dios.  


domingo, 1 de diciembre de 2019

A DIOS ALABANDO…

¡Y AL PRÓJIMO MASACRANDO!
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El cristiano incoherente da escándalo y el escándalo mata”: (P. Francisco 27.02.14).

Se es cristiano mediante el sacramento del bautismo. El verdadero cristiano da testimonio de Cristo, es decir, "piensa como cristiano, siente como cristiano y actúa como cristiano”. Solo así,  es un cristiano coherente.

A quien "vive un cristianismo de papel”, aunque activista, pero odia y golpea a su hermano con su lengua viperina, como cadáver se le pudre las palabras en la boca: ¡su odio daña al grupo!

A propósito: Cuentan que alguien visitó a un sabio y habló mal de otro amigo del sabio, y este dijo: después de tanto tiempo, me visitas para cometer tres delitos: 1º, procurando que odie a la persona que aprecio; 2º, me preocupas, haciéndome perder la serenidad; y 3º, te acusas a vos mismo de calumniador. Si así, ¿qué clase de servidor soy?

Recordemos una de las enseñanzas de Sócrates. Se trata de las famosas tres preguntas, muy útiles para nuestras relaciones humanas. Cuenta la historia que estando Sócrates sentado reflexionando, llegó un conocido suyo y le hizo la siguiente pregunta:

- Sócrates, ¿sabe usted lo que acabo de oír acerca de uno de sus estudiantes?

* Espera -dijo Sócrates-. Antes de contarme nada me gustaría hacerte tres preguntas. La primera tiene que ver con la verdad:

* ¿Estás seguro de que lo que vas a contarme es cierto?.
-  No, respondió el joven, acaban de contármelo.
 Es decir, que no sabes si es cierto o no -contestó Sócrates.

 Ahora la segunda pregunta, que tiene que ver con la bondad:
* Lo que vas a decirme de mi estudiante, ¿es algo bueno?.
- No, pero…

* Por lo tanto -interrumpió Sócrates-, ¿vas a decirme algo malo de otra persona, a pesar de no estar seguro de si es verdad o no?.

El joven, avergonzado, asintió. Sin embargo, al viejo filósofo aún le quedaba una pregunta: La tercera pregunta tiene que ver con la utilidad -dijo Sócrates:

* Lo que vas a contarme de mi estudiante, ¿será provechoso para alguien?.
- No, en realidad…

* Bien -continuó Sócrates-, lo que quieres contarme es algo que no sabes si es cierto, que no es bueno y que ni siquiera es de provecho para nadie. Entonces, ¿por qué hablar sobre ello? ¡Vete de aquí con tus chismes infundados!

No hacen falta tantas explicaciones para entender la enseñanza. Muchas veces comentamos cosas malas de los demás, sin saber a ciencia cierta si esa información es verdad y a sabiendas de que es algo que no es de utilidad para nadie, simplemente por el mero hecho de criticar.

Ya lo dijo de manera graciosa  Tito Maccio Plauto (251-184 a.C.), el autor de comedias latino:

“Los que propagan el chisme y los que la escuchan, todos ellos deberían ser colgados: los propagadores por la lengua, y los oyentes por las orejas”. 

Maledicencia es sinónimo de calumnia, difamación, engaño, mentira y malicia. El modo de desparramar el ñe é reí es divulgando mentiras o medias verdades. Es un pecado porque vulnera los derechos de otros, cayendo  fácilmente en la no verdad.

El sólo acto de difundir habla de mala intención, porque los oidores-cómplices katueté vointe, agregan alguna cosita para que la calumnia se hinche como levadura en el pan. (Lv. 19.16).


sábado, 30 de noviembre de 2019

LA MISIÓN DE LA IGLESIA

RESPONSABLES: VOS, YO, TODOS…
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En primer lugar, la misión como acción pastoral. Un primer grupo de destinatarios son los misioneros de Cristo comprometidos: “La gran tarea de custodiar y alimentar la fe del pueblo de Dios, y recordar también a los fieles que, en virtud de su bautismo, están llamados a ser discípulos y misioneros de Jesucristo”. (DA)

La misión de la iglesia reviste la forma de “Nueva Evangelización” y es nueva porque se dirige a quienes ya fueron evangelizados y han perdido su fe, el sentido trascendental de sus vidas o sólo la pertenencia a la Iglesia.

Aparecida y Juan Pablo II nos dicen que los pueblos no cristianos son verdaderos destinatarios de la misión, pero también los ámbitos socioculturales.

En segundo lugar los nuevos areópagos son realidades nuevas que, por lo general, trascienden fronteras y que no son ni buenas ni malas sino lo que queramos, según si nos decidimos a llevarles el Evangelio como inspirador de cambios, o no lo hacemos.

Misión de la Iglesia es evangelizar el vastísimo areópago de la cultura, de la experimentación científica, de las relaciones internacionales, redes sociales, tecnología de punta…etc.

Todo ello sin abandonar la opción preferencial por los pobres y el compromiso con la realidad que nace del amor apasionado a Cristo, que acompaña al Pueblo de Dios en la misión de inculturar el Evangelio en la historia, ardiente e infatigable en su caridad samaritana.

Discípulos y misioneros de Jesucristo que, con su presencia ética coherente han de sembrar los valores evangélicos en los ambientes y en los nuevos areópagos: el mundo de las comunicaciones, la construcción de la paz, el desarrollo y la liberación de los pueblos, sobretodo de las minorías, la promoción de la mujer y de los niños, la ecología y la protección de la naturaleza.

Una tarea de gran importancia es la formación de pensadores y personas que estén en los niveles de decisión. Para eso, debemos emplear esfuerzo y creatividad en la evangelización de empresarios, políticos y formadores de opinión, el mundo del trabajo, dirigentes sindicales, cooperativos y comunitarios.

En tercer lugar, y como campo principal de la misión, son sobre todo los corazones. Y estos corazones pueden estar a tres metros de nosotros o mucho más lejos pero siempre esperando, como tierra buena.

Sembrar en ellos la semilla de la Palabra de Dios para que a raíz del anuncio del Señor, el Espíritu y la libertad de respuesta, hagan que surja en ellos la fe y con ella un nuevo sentido de la existencia y un nuevo estilo de vida.

La acción misionera es una comunicación de corazón a corazón. El Kerygma se comunica como una experiencia de vida que brota del corazón y es necesario orar para que el Espíritu Santo abra el corazón del destinatario, como abrió el corazón de Lidia (Hch 16,14) y reciba la Palabra del Señor testimoniada por el discípulo misionero.

En síntesis, la misión de la Iglesia es cumplir el mandato divino: “Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio” (Mc 16, 9-15)…Y “Vayan y hagan discípulos  todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo (Mateo 28:19) 


viernes, 29 de noviembre de 2019

UN BUEN LIBRO ES…

 COMO UN BUEN AMIGO
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Afirman que la lectura es uno de los procesos mentales más complejos que lleva a cabo el hombre, porque, aprender a leer es ardua tarea, sobre todo, en una fauna carente de cultura lectora, como la nuestra.

Con razón alguien dijo: “sostener un libro en la mano es signo de inteligencia; leer y entender ya simplemente resulta una gran hazaña”.

La “eutanasia lectora” se evidencia en la siguiente tragedia: ¡De cada veinte alumnos a punto de culminar sus estudios universitarios, sólo tres, han manifestado haber leído un libro, desde su inicio hasta el final!

Leer es hábito y un hábito bueno, es virtud. El hábito se logra con la repetición de actos. Luego, si invertimos media hora diaria en nutrir nuestra mente con buena lectura -no cualquier lectura- dirá el recordado maestro Secundino Núñez-, habremos, a mediano plazo, aportar calidad a nuestros conocimientos.

En una ocasión oí decir al escritor compatriota Carlos Villagra M: ”Al menos tres beneficios nos brindan la lectura de un buen libro”:

1) Deleita, porque el lector entra en comunión con las ideas del escritor. “Conversa” mentalmente con él, manifiesta su acuerdo o desacuerdo.

2) Enseña al lector nuevos vocabularios y enriquece sus ideas. Por consiguiente, proyecta su visión hacia objetivos superiores. Si algo se aprende, ya se habrá dado pasos importantes.

3) Transforma. Si rechaza, abandonará la lectura. Pero si lo “saborea” y además lo instruye, naturalmente los conocimientos adquiridos serán útiles en su vida personal y luego, en sus relaciones interpersonales.

El hombre de buena lectura difícilmente caerá en los extremos del escepticismo, relativismo o del fanatismo. Una persona que lee tiene y mantiene ideas esclarecidas, por consiguiente, no permitirá contaminar su mente con ningún pensamiento negativo.

Una de las causas de los males - cuando no la peor de las miserias – es la ignorancia. Conocemos personas que no han pisado, ni de rebote una universidad y sin embargo, poseen amplios conocimientos declarativos, es decir, vasta información teórica.

Ellos adquirieron conocimientos mediante la lectura de buenos libros.

Conocer, por tanto, es cuestión de voluntad y nada más. Excusa para no leer es señalar motivos económicos. Las bibliotecas municipales y de escuelas superiores bridan estas posibilidades sin ningún costo. 

Decíamos que leer es hábito primero, y luego placer, que difícilmente se adquiere en la edad adulta. A veces escuchamos a los padres lamentarse: "a mi hijo no le gusta leer". `

Y lo dicen con desilusión (este servidor nunca quiso leer.. hasta que…
En realidad, hay muchas personas a las que no les gusta leer.

Leer es una cuestión de temperamento, de intereses. Leer es actividad contemplativa que exige concentración, silencio, aislamiento.

Aseguran los expertos que el niño adquiere el hábito de la lectura, cuando en casa se respira “aroma” lectora. A propósito, aquel profesor sentenció:

Se lee para instruirse y aprender. Se lee para pasar un buen rato. Para viajar. Se lee para pensar y reflexionar y así, conocer otros modos de pensar. Además, una buena lectura afirma la personalidad y relaja tensiones.

¿Por qué no empezar hoy la lectura en casa? ¡Los hijos agradecerán